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¿Quién tiene la conciencia? Humanos, máquinas y decisiones invisibles

Hoy, 5 de abril, estamos conmemorando el Día de la Conciencia, una palabra que, aunque muy utilizada, es compleja en su definición. Según la Real Academia Española (2025), la conciencia es el «conocimiento del bien y del mal que permite a la persona enjuiciar moralmente la realidad y los actos, especialmente los propios» (Diccionario de la lengua española, 24.ª ed.).

Su definición resulta compleja desde el inicio porque plantea una visión dicotómica de la realidad a través del bien y el mal. Pero, ¿qué ocurre cuando hoy en día existen desarrollos tecnológicos que disputan esa categorización tradicional de lo bueno o lo malo? Tal es el caso de la inteligencia artificial ChatGPT, que recientemente fue objeto de polémica por el uso intensivo de agua en la creación de imágenes con el estilo de Studio Ghibli (La República, 2025).

Esta controversia refleja dos problemáticas principales: por un lado, el uso innecesario de recursos naturales, y por otro, el irrespeto a los derechos de autor, camuflado bajo el pretexto de utilizar un estilo como “referencia”.

Sin embargo, como se mencionaba anteriormente, el papel de lo bueno o lo malo sigue en disputa. Hay quienes defienden con firmeza los avances que ha permitido esta herramienta. Un ejemplo claro es su impacto en el aprendizaje de nuevos idiomas: gracias a su capacidad para practicar conversaciones, adquirir vocabulario, trabajar la pronunciación y mejorar la gramática, ha contribuido a ampliar las oportunidades laborales y sociales de muchas personas (International Center for Language Studies [ICLS], 2024). Todo esto sin requerir una gran inversión, con horarios flexibles según la disponibilidad del usuario, y con la posibilidad de retomar contenidos en el momento y nivel que se desee.

Con el fin de reflexionar sobre el manejo crítico de esta herramienta, se le preguntó directamente lo siguiente:

“Estoy escribiendo un artículo sobre la conciencia y me gustaría que me hablaras sobre el uso consciente de la herramienta ChatGPT, exponiendo cuáles serían las cosas buenas y malas que puede ocasionar su uso.”

Una parte de su respuesta fue la siguiente (OpenAI, 2025):

Lo bueno: oportunidades del uso consciente

  • Acceso al conocimiento: ChatGPT puede democratizar el acceso a la información, ofrecer explicaciones complejas de manera sencilla y acompañar procesos de aprendizaje autónomo.
  • Estimula la creatividad: Bien utilizado, es una herramienta que potencia la escritura, el arte, la programación y muchas otras formas de expresión creativa.
  • Apoyo en la organización y productividad: Desde agendas hasta la redacción de correos, permite optimizar tareas y ahorrar tiempo, liberando energía para procesos más humanos o reflexivos.
  • Inclusión y accesibilidad: Puede asistir a personas con discapacidades o barreras lingüísticas, ofreciendo alternativas para interactuar con el mundo digital de forma más fluida.
  • Acompañamiento emocional (con límites): Aunque no reemplaza la interacción humana, puede ofrecer palabras de aliento o compañía en momentos de soledad, siempre y cuando se comprenda su naturaleza artificial.

Lo malo: riesgos del uso inconsciente

  • Dependencia cognitiva: Un uso excesivo puede atrofiar habilidades como la escritura, el pensamiento crítico o la resolución de problemas. No todo debe ser automatizado.
  • Desinformación: Aunque tiene una base sólida, ChatGPT puede generar respuestas incorrectas o desactualizadas si no se verifica la fuente. Confiar ciegamente en sus respuestas es un error común.
  • Falta de criterio ético: No distingue siempre entre lo éticamente correcto e incorrecto. El usuario debe filtrar, cuestionar y decidir, pues la herramienta no tiene conciencia ni valores propios.
  • Pérdida de la autoría: En contextos académicos o creativos, usar ChatGPT sin declarar su participación puede generar dilemas éticos. Es importante reconocer el aporte humano en los productos finales.
  • Erosión del diálogo humano: Si sustituimos las conversaciones reales por interacciones con una IA, podemos aislar nuestra emocionalidad y perder oportunidades de conexión genuina.

En conclusión, la conciencia debe residir principalmente en nosotros; no debemos proyectarla sobre herramientas como la inteligencia artificial. Es necesario asumir una postura crítica y política frente a estas tecnologías, exigiendo responsabilidad a sus creadores. Por ejemplo, en la mitigación de los efectos ambientales que estas grandes industrias provocan a costa de recursos naturales, el uso y la gestión de nuestra información, y el posicionamiento económico que hoy refuerza una desigualdad ya existente.

No creo que podamos eliminar esta herramienta del mundo, pero lo que sí podemos hacer es manejarla con conciencia.

Aviso: Este texto ha sido corregido con ayuda de ChatGP

Referencias bibliográficas:

Real Academia Española. (2025). Conciencia. En Diccionario de la lengua española (24.ª ed.). https://dle.rae.es/conciencia

La República. (2025, 31 de marzo). La tendencia de Ghibli colapsó los servidores de ChatGPT y derrocha litros de agua. https://www.larepublica.co/ocio/la-tendencia-de-ghibli-colapso-los-servidores-de-chatgpt-y-derrocha-litros-de-agua-4099315

OpenAI. (2025). ChatGPT 4o (versión del 2 de abril) [Modelo de lenguaje de gran tamaño]. https://chat.openai.com/chat

International Center for Language Studies. (2024, 29 de mayo). ¿Cómo se utiliza ChatGPT? Seis maneras para aprender un idioma extranjero. https://www.icls.edu/es/blog/6-ways-to-use-chatgpt-to-learn-a-foreign-language

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